viernes, 9 de marzo de 2012
Las visitas presidenciales
Las visitas presidenciales
Por: Columba Arias Solís
Las visitas de los presidentes de la República a Michoacán y a las demás entidades federativas durante la hegemonía del partido tricolor, siempre se realizaron siguiendo el protocolo marcado desde la residencia presidencial: en olor de multitudes llevadas para la aclamación del personaje visitante, la presencia de las fuerzas vivas de la población, y por supuesto en el lugar central codo a codo con el presidente, el gobernador de la entidad visitada, todos dentro de un esquema a la par que con la seriedad del caso, con cierta cordialidad entre la clase política de los diferentes niveles de gobierno reunidos.
Con la alternancia política iniciada por Vicente Fox, los estilos, los usos y costumbres de la clase gobernante prácticamente no cambiaron, si acaso el lenguaje utilizado por el nuevo presidente que ignoró la solemnidad para volverse coloquial, adoptando el tuteo y dejando atrás la formalidad al dirigirse tanto a los gobernadores anfitriones como a funcionarios de las administraciones y a los integrantes de la iniciativa privada.
Michoacán fue una de las entidades que mayormente visitó a lo largo de su administración, evidenciando no tener prejuicio alguno con el gobernante emanado de distinto partido, por el contrario, hubo tan buena relación que el entonces presidente al final de su mandato invitó al gobernador Lázaro Cárdenas Batel a formar parte del consejo del recién instalado Centro Fox.
A propósito de la cordialidad entre el mandatario federal y el local, en entrevista realizada al presidente Fox por el corresponsal de una televisora en Michoacán, al referirse al programa de nutrición iniciado por el gobernador Cárdenas Batel, el presidente señaló que le parecía muy atinado, por lo que apoyaría “y trabajaría de la mano del gobernador”.
En cuanto al Seguro Popular, dijo que “para extenderlo y llevarlo a una cobertura total en el estado de Michoacán, trabajamos con él en la infraestructura hospitalaria y de atención a la salud”. “Trabajamos con él en la construcción de carreteras, hay muchas carreteras que han sido construidas en el estado de Michoacán.
“Entonces -siguió diciendo Vicente Fox- afortunadamente e independientemente de colores partidistas, trabajamos muy a gusto, muy coordinados, el gobernador y el gobierno federal”.
La atención y la cordialidad permanecieron entre gobernantes hasta el final del sexenio foxista, así se observó en las últimas visitas presidenciales realizadas a Michoacán el 12 de septiembre de 2006 para inaugurar la planta procesadora de energía eléctrica de la Presa de Chilatán, y el 23 de noviembre del mismo año para inaugurar en Zamora el Centro Regional de las Artes.
Luego de los controvertidos resultados electorales de 2006 y de la accidentada toma de posesión como presidente de Felipe Calderón, un nuevo ciclo se inauguraría en las relaciones del Ejecutivo Federal y el triunfador del proceso electoral de noviembre de 2007 en Michoacán y nuevo gobernador Leonel Godoy.
El 14 de febrero de 2008 en su toma de posesión como gobernador de la entidad, ante la presencia del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, representante del presidente Felipe Calderón, nada hacía presagiar que las relaciones institucionales entre Leonel Godoy y Felipe Calderón se deteriorarían hasta terminar prácticamente en pleito y continuar más allá del mandato del gobernador michoacano.
Los desencuentros entre ambos gobernantes fueron la constante a lo largo de la administración del gobernador perredista, quien siempre evidenció la falta de apoyo del gobernante federal, la descortesía y falta de institucionalidad de los secretarios de la administración calderonista, el irrespeto de la Federación hacia la soberanía del estado, especialmente en el asunto del Michoacanazo, con el asalto al Palacio de Gobierno michoacano por las fuerzas federales, y finalmente por los recortes al presupuesto, que a decir del entonces gobernador detonaron la crisis financiera del estado.
En las visitas del presidente Calderón a la entidad, siempre se observó cierta tirantez entre ambos mandatarios, en sus intervenciones se advertían los reclamos de uno a otro, por la falta de coordinación o por la falta de apoyo, -diálogo de sordos- diría más de alguno, mientras los michoacanos éramos una suerte de convidados de piedra.
Luego del accidentado asunto de las elecciones y el por fin reconocimiento del presidente al gobernador Fausto Vallejo, a quien en el inicio acusó de ser ganador gracias a las fuerzas criminales, el presidente Calderón visitó Michoacán en días pasados, y en el acto de inauguración del nuevo hospital del ISSSTE prosiguió el pleito con el ya ex gobernador y actual senador, a quien acusó de haber dejado un tiradero, “un desorden, un problema mayor en las finanzas públicas”, además de acusar que “miles de millones de pesos destinados al Sector Salud en Michoacán no se usaron para tal fin”.
El ex gobernador en cuanto se enteró de los dichos presidenciales, acusó recibo de los mismos y respondió al Ejecutivo. Luego entonces, parece ser que los michoacanos seguiremos siendo testigos de los dimes y diretes en que ha derivado el pleito político cuyas razones de fondo nunca conoceremos, y que las visitas presidenciales no obstante el cambio de gobernante local seguirán sirviendo para dirimir públicamente las querellas del presidente contra sus adversarios, mientras el actual gobernador clama por el apoyo de la Federación para salir de la crisis y ofrece coordinación institucional.
Si como el presidente ha declarado públicamente, hubo malos manejos de miles de millones de pesos por parte del gobierno anterior, más que la estridencia publicitaria y la exhibición pública, lo que es obligatorio hacer con las pruebas que tenga sobre las presuntas irregularidades de funcionarios, poner en marcha los mecanismos jurídicos previstos en las normas, y llamar a cuentas a los presuntos implicados para determinar la responsabilidad de cada quien, eso sería actuar con seriedad, si no es así, todo quedará en estridencia mediática, en publicidad electoral.
Nota: esta columna también puede ser leída en AIMICH.ORG
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