OTRO AÑO DIFÍCIL
Columba Arias Solís
Las noticias sobre los asuntos económicos y
políticos sucedidos y por suceder en el país, auguran que este 2012 será como
lo fue el pasado, un año por demás difícil y complicado para el grueso de la
población. Otra vez el escaso crecimiento económico, el aumento del desempleo,
el incremento de todos los productos, empezando por la gasolina que de acuerdo
con lo aprobado por los diputados continuará mensualmente con los aumentos
durante todo el año –el sábado anterior se estrenó el año con el primero- y
hasta los próximos tres. Consecuentemente los demás servicios incrementarán su
costo y ni se diga de los alimentos, algunos pertenecientes a la que en su
tiempo fue conocida como canasta básica,
pero cuyos productos desde hace años quedaron fuera del alcance de grandes
sectores de la población.
Desde diferentes ámbitos de la población se han
elevado voces de inconformidad con los gasolinazos, advirtiendo sobre el lastre
que representan esos incrementos para el crecimiento de las empresas, puesto
que ahuyentan la inversión para la
generación de empleos y desatan los aumentos a otros productos y servicios.
Esta semana la Organización de Naciones Unidas hace
el anuncio sobre la próxima recesión económica que amenaza al mundo, debida
principalmente a la deuda soberana de Europa, a las medidas de austeridad
aplicadas y por aplicarse, y al aumento del desempleo, de tal modo que el
crecimiento del Producto Interno Bruto mundial anunciado para este año será
menor de lo previsto y todavía más reducido para el 2013.
De acuerdo con el documento emitido por la ONU, las
economías desarrolladas están en el inicio de una espiral que las llevará
cuesta abajo a causa de la dichosa deuda
soberana, a que los sectores bancarios son muy frágiles, a la débil demanda agregada -que
tiene que ver con el alto desempleo y con las medidas de las autoridades
fiscales- y a la parálisis causada por estancamientos políticos y dificultades
institucionales.
Advierte el organismo sobre la posibilidad de que
la crisis de la deuda afecte a todas las grandes economías de Europa,
provocando la contracción del crédito en el mundo y hasta una eventual caída de
las bolsas, a esto se agregaría el conflicto político entre demócratas y
republicanos en Estados Unidos por el presupuesto, lo que podría ocasionar
medidas que afectarían al mercado de la vivienda y nuevos riesgos para el
sector bancario.
La hambruna desatada en la sierra tarahumara y de
la cual dan cuenta los diferentes medios, impacta a ciudadanos de este y de
otros países que así se enteran que en distintos poblados de la sierra de
Chihuahua, rarámuris y otras etnias afrontan condiciones terribles de pobreza,
sequías, deforestación y violencia.
Las consecuencias del cambio climático entre ellas
la falta de lluvias, el invierno más
severo de muchos años y la sequía arrasadora, como plagas apocalípticas han
asolado a miles de familias de aquella región del estado norteño que se han
visto seriamente afectadas por la hambruna.
Ciertamente no es la primera vez que trascienden
las dificultades por las que atraviesan las poblaciones asentadas en la sierra
de aquel estado. Al olvido de varios gobiernos,
y a las consecuencias de los cambios climáticos, se suman ahora las acciones de
violencia que han llegado con grupos de
la delincuencia organizada y que impiden el acceso de apoyos a las poblaciones.
Por fortuna,
la solidaridad de los nacionales y de ciudadanos y organizaciones de otros
países se ha hecho sentir a través del acopio de alimentos y de donativos que
sin duda ayudarán a superar la etapa de crisis, empero hacen falta las acciones
de fondo que los distintos niveles de gobierno están obligados a realizar con
vistas a resolver de fondo las condiciones de aquellos mexicanos.
Resulta inaudito que a estas alturas, en este siglo
y mientras los gobiernos farolean en otros países, existan en el nuestro
poblaciones donde la hambruna se enseñorea, causando desnutrición y
enfermedades y en ocasiones hasta la muerte.
En el país en general el panorama no parece nada
halagador en el año que apenas lleva unos días. Michoacán se encuentra en ese mismo contexto y con su
problemática particular, entre las preocupaciones por la falta de recursos, las
presiones de sectores y grupos para obtenerlos, y los resultados de las
elecciones de noviembre pasado que se han transformado en episodios de una
película de suspenso: el triunfo tricolor, un recuento de voto por voto en la
capital, la confirmación del triunfo, la anulación de una elección con
argumentación que no convence; nuevas elecciones para la capital, la
impugnación de la otra, la confirmación del triunfo por un Tribunal, otra vez
la impugnación, y la moneda sigue en el aire. Los michoacanos ¿qué tendremos
que hacer?

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