Los michoacanos estamos despidiendo el año 2011 entre los escándalos suscitados por las palabras discriminatorias expresadas por un funcionario menor de la administración pública federal en el estado, quien en las redes sociales manifestara cierto desprecio hacia las mujeres indígenas a causa -según manifestara- de los malos olores, y a quienes le correspondía atender dentro de los programas de la dependencia donde prestaba sus servicios, y por el sorpresivo -para muchos- resolutivo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que anula la elección de la capital michoacana.
Ciertamente no es ninguna novedad encontrar frases discriminatorias y en muchas ocasiones ofensivas hacia determinados sectores de la población, México no se distingue precisamente por la tolerancia que su población tiene hacia aquellas personas con situaciones de discapacidad, de diversidad sexual, de pertenencia a poblaciones indígenas o de pobreza en general.
Por desgracia, en los estudios y encuestas que año con año se realizan para medir el tema de la discriminación, nuestro país tiene altos porcentajes en los niveles de intolerancia e incluso maltrato a las personas anteriormente mencionadas, y Michoacán no se distingue por sus avances en este aspecto, como en distintos foros lo han hecho del conocimiento público el incansable Gerardo Herrera y su Grupo de Facto Diversidad Sexual, quienes se han dado a la tarea de trabajar para combatir cualquier tipo de discriminación, allegando propuestas ante las diversas instituciones.
Mucha gente en esta sociedad suele hacer referencias desdeñosas sobre las personas, comentarios que van desde el color de piel, su pertenencia a ciertos sectores o por estar inmersas en la pobreza, sin embargo esos comentarios discriminatorios no trascienden de sus círculos, excepto en ciertos casos como el referido, en que se pierde de vista que en las redes sociales no hay ningún secreto y se divulga cualquier comentario con la rapidez de la tecleada, como le ha ocurrido al funcionario discriminador.
Desde luego, al trascender la opinión del susodicho ahora ex funcionario, desde diversos ámbitos surgieron las voces críticas contra la actitud discriminadora de aquel, empero además de la censura hacia la deleznable actitud del sujeto, es indispensable que todas las instituciones públicas asuman programas que eduquen en la equidad, la tolerancia y la igualdad, y contra cualquier tipo de discriminación.
Otro escándalo con el que cerramos este año ha sido la anulación de las elecciones municipales de Morelia, a través del fallo emitido por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y el cual ha sorprendido a tirios y troyanos, considerándolo en primera instancia una broma con motivo del Día de los Inocentes.
Sin embargo, por más pesado que resulta para los afectados, no se trata de ninguna broma, es la determinación, por cierto bastante cuestionada, de la Sala Regional con sede en la ciudad de Toluca del Tribunal Electoral federal, que en una decisión dividida de dos votos contra uno resolvió anular la elección del municipio de Morelia, tomando como fundamento dos de las doce impugnaciones que el Partido Acción Nacional presentara.
Las dos impugnaciones con las cuales el Tribunal sustenta su fallo de anulación se refieren, una, al logotipo que del partido tricolor luciera el boxeador Juan Manuel Márquez en su pelea contra el filipino Manny Pacquiao, y que se sucediera un día antes de la elección michoacana; la otra razón, la aparición del candidato del PRI a la Presidencia Municipal de Morelia en un acto proselitista del candidato a gobernador del mismo partido, y que el Tribunal ha considerado fuera de los tiempos electorales permitidos.
No obstante el golpazo que con el fallo les ha propinado el Tribunal, en el campo tricolor las reacciones han sido bastantes mesuradas, y aunque consideran “desproporcionada, injusta y equivocada” la resolución del Tribunal, han declarado su acatamiento a la misma.
Claro, no han faltado las voces que en el mismo lado consideran que hubo intromisión presidencial en la determinación de anular las elecciones, como lo han declarado en la capital mexicana a los medios varios diputados y políticos del tricolor, quienes advierten que la presunta injerencia presidencial en esta anulación local se adivina para el proceso electoral de 2012.
Algunos políticos se han apresurado a festinar la anulación, empero no parece haber muchos motivos para hacerlo y sí algunos para la preocupación, toda vez que los argumentos del Tribunal no parecen tener la solidez jurídica necesaria para sostener una anulación. Ya se verá. |
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